Saison des semailles
Victor Hugo (1802 -1885)
C'est le moment crépusculaire.
J'admire, assis sous un portail,
Ce reste de jour dont s'éclaire
La dernière heure du travail.
Dans les terres, de nuit baignées,
Je contemple, ému, les haillons
D'un vieillard qui jette à poignées
La moisson future aux sillons.
Sa haute silhouette noire
Domine les profonds labours.
On sent à quel point il doit croire
A la fuite utile des jours.
Il marche dans la plaine immense,
Va, vient, lance la graine au loin,
Rouvre sa main, et recommence,
Et je médite, obscur témoin,
Pendant que, déployant ses voiles,
L'ombre, où se mêle une rumeur,
Semble élargir jusqu'aux étoiles
Le geste auguste du semeur.
Epoca de siembra
Es la hora solemne del crepúsculo.
Bajo la parra del portal sentado,
miro el fulgor postrero que iluminal
os últimos afanes del trabajo.
En la tierra, que tornan renegrida
la sombra nocturnal y el corvo arado,
conmovido contemplo á un achacoso
sembrador que á los surcos lanza el grano.
Sobre el mudo horizonte se destaca
el escueto perfil de aquel anciano,
que deja ver, al rayo del poniente,
sombra en sus ojos y en su cuerpo harapos.
Y siento, al ver cuál lanza la futura
mies bendecida entre los surcos anchos,
la fe, la fe profunda que él abriga
en el útil transcurso de los años.
Recorre la llanura ilimitada,
pasa, vuelve, prosigue. Los puñados
lanza, y torna á lanzar, de la simiente
entre la vaga oscuridad del llano.
Y yo, mudo testigo, lo contemplo
y medito á la vez... La noche en tanto
confunde, al empañar los horizontes,
la negra tierra con el negro espacio.
Y parece que el viejo pensativo,
al extender con majestad la mano,
arroja al infinito la semilla
que en el surco del cielo son los astros.
Versión de José Rivas Groot
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